¡Sartén y aceite se hicieron amigos!

Tenés una sartén nueva y la querés estrenar con unas ricas rabas. ¡Vade retro, Satanás! A todos nos encantan las frituras, pero no las salpicaduras de aceite; sobre todo, cuando son alimentos que contienen mucha agua. Entonces, te proponemos una solución útil y económica: ¡cáscara de huevo! Tomá la cáscara de medio huevo, lavala bien por dentro y por fuera, secala y colocala en la sartén con el aceite frío. Listo, ¡a freír sin sufrir!